ASOMBROSO
Bebé nace con 2 caras y sobrevive a una ……ver más

¡PÁRENLE A SUS ROTATIVAS Y AGÁRRENSE DEL ASIENTO PORQUE LO QUE ESTÁN A PUNTO DE LEER LES VA A HELAR LA SANGRE Y LUEGO LES VA A REINICIAR EL CORAZÓN!
TÍTULO EXPLOSIVO: ¡EL MILAGRO MEXICANO QUE DESAFÍO A LA CIENCIA Y AL MISMÍSIMO DIABLO! BEBÉ NACE CON DOS CARAS EN LA SIERRA Y SOBREVIVE A UNA CARNICERÍA EN EL QUIRÓFANO QUE DURÓ 30 HORAS. ¡LOS MÉDICOS ESTÁN EN SHOCK!
SUBTÍTULO DE IMPACTO: Decían que era una maldición, un “nahual”, pero este pequeño guerrero azteca demostró que las ganas de vivir pueden más que cualquier pronóstico mortal. ¡Entérate de la historia completa que la tele fifí no te quiere contar con todos los detalles escabrosos!
POR: EL TUNDEMÁQUINAS RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA DE LO INSÓLITO
SAN MIGUEL DE LAS NUBES, GUERRERO (DONDE EL DIABLO PERDIÓ EL PONCHO).– ¡Ay, nanita! Mis queridos lectores, si ustedes pensaban que ya lo habían visto todo en este México mágico y trágico, prepárense un bolillo pal’ susto porque la historia de hoy supera cualquier película de terror y cualquier rosa de Guadalupe.
A todos nos llegó esa notificación al celular, esa imagen granulada que nos hizo escupir el café mañanero: “ASOMBROSO Bebé nace con 2 caras y sobrevive a una ……ver más”. Ese maldito “ver más” nos dejó con el alma en un hilo. ¿A qué sobrevivió? ¿A un ataque? ¿A un terremoto? ¡No, raza! Sobrevivió a algo peor: a la ignorancia, al miedo y a una de las cirugías más riesgosas en la historia de la medicina moderna en nuestro país.
EL NACIMIENTO QUE PARALIZÓ A UN PUEBLO
Todo comenzó en la humilde choza de Doña Lupita y Don Pedro, allá en lo alto de la sierra de Guerrero, donde el pavimento no llega y la señal de celular es un mito urbano. Lupita, una mujer de campo, fuerte como un roble, llevaba un embarazo normal, o eso creía la partera del pueblo, Doña Chonita, que a punta de tés y sobadas llevaba el control.
La noche del parto, una tormenta eléctrica azotaba el cerro. Parecía que Tláloc estaba enojado. Entre truenos y relámpagos, Lupita dio a luz. Pero cuando Doña Chonita recibió a la criatura, soltó un grito que se escuchó hasta el pueblo vecino. ¡Se le cayó el chamaco de la impresión y casi le da el soponcio ahí mismo!
Lo que salió del vientre de Lupita no era un bebé normal. El pequeño “Ángel” –como lo llamarían después– venía con una condición que solo se ve una vez en millones: Diprosopus. En español de barrio: el niño tenía un solo cuerpo, pero dos rostros completos. Cuatro ojos, dos narices y dos boquitas que lloraban al mismo tiempo pidiendo aire.
“¡Es obra del Chamuco!”, gritó la partera persignándose. “¡Es un castigo de Dios por los pecados del pueblo!”, empezaron a decir las vecinas chismosas que se asomaban por la ventana. En cuestión de horas, el rumor corrió como pólvora: había nacido un monstruo en San Miguel.
DEL RECHAZO A LA ESPERANZA: EL VIAJE AL “DF”
Don Pedro, con el corazón hecho pedazos pero con los pantalones bien puestos, no permitió que el miedo del pueblo dañara a su hijo. Agarró sus ahorritos, vendió sus dos únicas vacas flacas y, con el bebé envuelto en una cobija de jerga para que nadie viera sus dos caritas, se treparon al primer camión guajolotero con rumbo a la Ciudad de México.
Llegaron al monstruo de asfalto sin conocer a nadie. Peregrinaron de hospital en hospital, recibiendo portazos en la cara. “Aquí no atendemos fenómenos”, les llegaron a decir en un hospital privado de esos muy pipirisnais. Los médicos veían al niño y negaban con la cabeza. El diagnóstico era brutal: las dos caras compartían parte del cerebro, y la presión en su cabecita era una bomba de tiempo. El bebé no pasaría de la semana de vida.
APARECE EL “ÁNGEL DE BATA BLANCA”
Cuando ya estaban a punto de tirar la toalla y regresarse al pueblo a esperar lo inevitable, se toparon en el Hospital General con el Dr. Armando “Manos de Seda” Villanueva, un neurocirujano veterano, de esos que ya están curtidos de espantos y que no le tienen miedo a la muerte.
El Dr. Villanueva vio al pequeño Ángel. Vio sus cuatro ojitos mirándolo con inocencia. Y dijo la frase que cambió todo: “Está bien cabrón el caso, jefecita, pero yo no me rajo. Vamos a operarlo”.
LA CIRUGÍA DEL TERROR: 30 HORAS ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Y aquí viene lo mero bueno, raza. Lo que ese “ver más” escondía. El bebé no solo nació así, sino que sobrevivió a una carnicería médica necesaria para salvarle la vida.
La operación se programó para un martes 13. ¡Háganme el favor! El quirófano parecía zona de guerra. Un equipo de 20 especialistas, litros y litros de sangre preparada, y una tensión que se podía cortar con cuchillo.
El objetivo no era quitarle una cara –eso es imposible–, sino liberar espacio en su cráneo, corregir malformaciones internas que le impedían respirar bien y asegurar que sus dos boquitas pudieran alimentarse sin ahogarse.
¡SE NOS IBA EL CHAMACO!
A la hora 15 de la cirugía, se armó el zafarrancho. Las máquinas empezaron a pitar como locas. El pequeño corazón de Ángel se detuvo. ¡Paro cardíaco en plena mesa de operaciones con el cerebro abierto!
“¡Lo perdemos, doctor, lo perdemos!”, gritaba el anestesiólogo.
Fueron tres minutos eternos. Tres minutos donde Doña Lupita, afuera en la sala de espera fría, sintió un piquete en el pecho y se puso a rezarle a la Virgencita de Guadalupe con una fe que mueve montañas. Adentro, el Dr. Villanueva, sudando la gota gorda, masajeaba el corazoncito del bebé con sus propias manos.
Y entonces… ¡PUM, PUM, PUM! El milagro ocurrió. El corazón volvió a latir. El pequeño guerrero azteca se aferró a la vida con uñas y dientes. ¡Este niño salió más bravo que un chile habanero!
EL DESPERTAR DE LOS CUATRO OJOS
Después de 30 horas, el Dr. Villanueva salió del quirófano. Parecía que lo había atropellado un tráiler del cansancio, pero traía una media sonrisa. “El chamaco es un chingón”, le dijo a los padres. “La libró”.
Días después, Ángel despertó en terapia intensiva. Fue un momento que enchino la piel a todas las enfermeras. Abrió sus cuatro ojitos al mismo tiempo. Dos miraban a la izquierda, dos a la derecha. Era una imagen impactante, sí, pero también hermosa. Era la vida abriéndose paso contra todo pronóstico.
EL RETORNO DEL HÉROE
Hoy, Ángel tiene tres meses. Sigue teniendo sus dos caritas, porque eso no se puede cambiar, pero está vivo, está sano y está creciendo. Cuando regresaron a San Miguel de las Nubes, el pueblo que antes quería quemarlo con leña verde, ahora lo recibió con banda y cohetes. Ya no es el “monstruo”, ahora es el “Niño Milagro”, el santo patrono no oficial del pueblo.
Pero la lucha no acaba, mis valedores. La familia quedó endeudada hasta el cuello. Necesitan medicamentos carísimos, terapias y viajes constantes a la capital. Don Pedro ya no tiene vacas que vender.
Esta historia no es solo morbo, raza. Es una lección de que en México, cuando la vida nos tira a madrazos, nos levantamos y le escupimos en la cara a la muerte. El pequeño Ángel con sus dos rostros es la prueba viviente de que los milagros existen, pero a veces necesitan un empujoncito de la ciencia y mucha, mucha fe.
¡Abran la cartera y el corazón, que este doble angelito nos necesita! ¡Seguiremos informando sobre la increíble vida de Ángel, el niño que vio a la muerte a los ojos… con sus cuatro ojos, y le ganó la partida!