Su aliento, tibio y con aroma a café barato, me daba a entender que me consideraba un ser inconsciente, solamente un cuerpo dominado por medicamentos.
Su aliento, tibio y con aroma a café barato, me daba a entender que me consideraba un ser inconsciente, solamente un cuerpo dominado por medicamentos. Sin embargo, lejos estaba de estar dormida. Tendida bajo la delgada manta del hospital, sentía cada nervio de mi cuerpo cargado, como una cuerda tensa a punto de romperse. En … Read more