ULTIMA HORA
capturan a la pareja que mat…ver más

¡PÁRENLE A SUS PRENSAS Y AGÁRRENSE DEL ASIENTO PORQUE LO QUE ESTÁN A PUNTO DE LEER LES VA A HELAR LA SANGRE Y LUEGO LES VA A HERVIR DE RABIA!
TÍTULO EXPLOSIVO: ¡SE LES ACABÓ EL CORRIDO A LOS “MONSTRUOS DE ECATEPEC”! FINALMENTE CAEN “EL BRAYAN” Y “LA BRITANY”, LA PAREJA SATÁNICA QUE MATÓ A SANGRE FRÍA A SU PROPIA MADRINA PARA ROBARLE LA PENSIÓN. ¡MÉXICO ENTERO PIDE LA HOGUERA PARA ESTOS MALNACIDOS!
SUBTÍTULO DE IMPACTO: El titular que te apareció en el celular y te dejó con el Jesús en la boca no era una broma macabra: “ULTIMA HORA capturan a la pareja que mat…ver más”. Ese maldito “Ver más” escondía la pesadilla más grotesca que ha vivido el barrio en años. Eran jóvenes, se decían “enamorados”, pero resultaron ser unas bestias sin alma que mordieron la mano que les daba de tragar. ¡Pásale y entérate de todo el mitote, con pelos y señales, de cómo la justicia, por una vez en la vida, les cayó encima antes de que se pelaran pal’ norte!
POR: “EL TUNDEMÁQUINAS” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA DESDE EL ASFALTO CALIENTE
ESTADO DE MÉXICO (DONDE EL DIABLO PERDIÓ EL PONCHO Y ESTOS DOS LO ENCONTRARON).– ¡Ay, nanita, mi gente! Si ustedes son de los que piensan que ya lo han visto todo en este nuestro México lindo y violento, permítanme decirles que están muy equivocados. La realidad siempre supera a la ficción, y la historia que les traigo hoy, calientita y chorreando veneno, es la prueba viviente de que la maldad humana no tiene fondo.
A todos nos llegó esa notificación maldita al celular hace unas horas. Íbamos en la combi, estábamos echando el taco, o simplemente “scrolleando” en el feis, cuando de repente: “ULTIMA HORA capturan a la pareja que mat…ver más”. ¡Ah, cómo nos carcome el morbo, raza! Le dimos clic, claro que sí, porque queríamos saber a quién habían matado, dónde y por qué. Pero les juro por mi madrecita santa que nadie estaba preparado para la cochinada que se destapó.
LA VÍCTIMA: UN ÁNGEL QUE NO MERECÍA ESE INFIERNO
Para entender la magnitud de este horror, primero hay que hablar de quien ya no está. Doña Martita, una señora de 78 años que era puro corazón. De esas abuelitas que ya no hay, que te saludaban en la mañana, que vendía gelatinas en la puerta de su casa para completar el gasto y que siempre tenía una palabra amable para los vecinos, aunque el barrio estuviera que ardía.
Doña Martita vivía sola desde que enviudó, pero hace unos seis meses, cometió el “error” más grande de su vida: abrirle las puertas de su humilde hogar a su ahijado, Brandon “N”, alias “El Brayan”, y a su novia, Kimberly “N”, alias “La Britany”.
LOS LOBOS CON PIEL DE OVEJA: ASÍ SE GANARON SU CONFIANZA
Estos dos angelitos, de apenas 22 y 20 años respectivamente, llegaron con la cola entre las patas. Llorándole a la doña que no tenían dónde caerse muertos, que los habían corrido de sus casas, que querían “enderezar el camino”. ¡Puro teatro, mis valedores! ¡Pura hipocresía barata!
Doña Martita, con ese corazón de oro que la caracterizaba, les dio asilo en un cuartito de azotea. Al principio, los muy cínicos hasta le ayudaban a barrer la banqueta y le hacían los mandados. Parecían la pareja perfecta intentando salir adelante. Pero todo era parte de un plan macabro, una obra de teatro dirigida por el mismísimo Satanás.
Lo que estos parásitos realmente querían no era un techo, era el “guardadito” de la señora. Se enteraron, los muy malditos, que Doña Martita acababa de cobrar un dinero retroactivo de su pensión del Bienestar y que, además, guardaba los ahorros de toda su vida bajo el colchón porque no confiaba en los bancos. ¡Ahí firmó su sentencia!
LA NOCHE DEL TERROR: CRÓNICA DE UNA TRAICIÓN ANUNCIADA
La noche del pasado martes, el barrio estaba tranquilo. Demasiado tranquilo. Cuentan los vecinos, esos que tienen oído de tísico, que no se escucharon gritos. No hubo pelea. Y eso, mi raza, es lo que más enchila la sangre.
“El Brayan” y “La Britany”, drogados hasta las chanclas con quién sabe qué cochinada sintética para agarrar valor, bajaron de la azotea. No tuvieron que forzar ninguna chapa. Tenían llave. Entraron como Pedro por su casa al cuarto donde la mujer que les dio de comer dormía plácidamente.
Lo que pasó ahí adentro es demasiado gráfico y doloroso para detallarlo sin que se nos revuelva la tripa. Solo diremos que no tuvieron piedad. No usaron armas de fuego para no hacer ruido. Usaron sus propias manos y la ventaja de su juventud contra una anciana indefensa. La asfixiaron con su propia almohada mientras ella, seguramente, los miraba con ojos de terror e incredulidad al ver quiénes eran sus verdugos.
EL FESTÍN DE LOS BUITRES Y LA HUIDA
Una vez consumado el acto atroz, estos engendros no sintieron remordimiento. ¡Qué va! Voltearon la casa patas arriba. Rompieron los colchones, vaciaron los roperos, tiraron las fotos familiares al suelo. Buscaban el dinero como perros rabiosos.
Y lo encontraron. Se dice que eran cerca de 80 mil pesos, los ahorros de décadas de vender gelatinas y de la pensión. Con el botín en mano, y dejando el cuerpo de Doña Martita tendido en su cama como si fuera cualquier cosa, “El Brayan” y “La Britany” agarraron sus chivas y se pelaron en la madrugada, pensando que habían cometido el crimen perfecto.
EL HALLAZGO QUE LEVANTÓ AL BARRIO EN ARMAS
Fue hasta el otro día a mediodía que una vecina, extrañada de que Doña Martita no hubiera salido a vender sus gelatinas, se asomó por la ventana. El olor a gas (que los muy estúpidos dejaron abierto para intentar provocar una explosión y borrar evidencias, pero se les cebó porque se acabó el tanque) la alertó.
Cuando la policía finalmente entró, la escena era dantesca. Pero lo que realmente encendió la mecha fue cuando los peritos confirmaron que no había sido un robo al azar. Había sido “trabajo interno”. El barrio entero sabía quiénes eran los culpables. La furia se apoderó de las calles. ¡Querían lincharlos si los veían!
LA CACERÍA: SE LES ACABÓ LA SUERTE EN UN MOTEL DE MALA MUERTE
Aquí es donde entra la buena noticia, esa que nos da un poquito de fe en que la justicia a veces sí llega, aunque sea tarde y mal. Las autoridades, presionadas por el escándalo en redes sociales y la furia vecinal, se pusieron las pilas de verdad.
Rastrearon las señales de los celulares de estos parásitos. Resulta que los muy idiotas, creyéndose millonarios con el dinero robado, se fueron a meter a un motel de paso en la salida a Pachuca, de esos que cobran por hora y huelen a jabón chiquito y pecado. Estaban “festejando” su crimen, gastándose la lana de Doña Martita en perico y alcohol barato, planeando huir hacia la frontera al día siguiente.
¡Pero se les aguó la fiesta, cabrones!
LA CAPTURA: ASÍ CAYERON LAS RATAS
El operativo fue de película. Agentes ministeriales rodearon el motelucho a las 3 de la mañana. Cuando tumbaron la puerta de la habitación 23, encontraron al “Brayan” y a “La Britany” en paños menores, rodeados de botellas vacías y con cara de “¿qué pachó?”.
No opusieron resistencia. “El Brayan” intentó llorar, diciendo que estaba muy drogado y que no sabía lo que hacía. “La Britany”, más cínica, solo se quedó callada, mirando al suelo con esa cara de “yo no fui” que ya nadie le cree.
En la habitación encontraron gran parte del dinero en efectivo, todavía con las ligas que Doña Martita les ponía.
¡QUEREMOS SANGRE! EL PUEBLO EXIGE LA MÁXIMA PENA
Ahí está la foto de la captura que vieron en el celular. Las caras de estos dos, ahora sin los filtros de Instagram, demuestran lo que son: seres vacíos, capaces de lo peor por unos cuantos pesos.
Ahora están en el “tambo”, esperando que un juez les dicte sentencia. Pero el pueblo no está conforme. La gente está harta de que entren por una puerta y salgan por la otra por “falta de pruebas” o por algún tecnicismo legal.
Esta vez, la sociedad exige que se pudran en la cárcel. No hay perdón para quien mata a una abuelita a traición. No hay perdón para los malagradecidos.
Que la imagen de Doña Martita sirva para recordarnos que el diablo a veces tiene cara de ahijado necesitado. Y que la imagen de estos dos tras las rejas sirva de advertencia para todas las ratas que piensan que pueden salirse con la suya.
¡Justicia para Doña Martita! ¡Y que caiga todo el peso de la ley (y del barrio) sobre este par de alimañas! Seguiremos informando, porque este mitote apenas comienza y no vamos a soltar el tema hasta que los veamos refundidos. ¡He dicho!